Las personas de mi generación estamos en encrucijada.
Se ha creado un limbo entre las generaciones X (60´s a 80´s) y Z tardíos. La primera ha creado y se ha acostumbrado a un mundo en el que trabajar significa todo, el éxito se resume al trabajo y la posición laboral. La mayoría de las personas que pertenecen a esta generación, al menos en México encuentran difícil decir que no a una extenuante jornada laboral, con remuneraciones monetarias injustas. «El trabajo es trabajo, sino lo haces tu ya lo hará otra persona». La vida, «el ocio», la familia y la salud quedaron en segundo plano.
Las generaciones recientes, por otra parte apreciamos cada vez más los momentos, la contemplación, la salud y seguimos buscando la justicia. No busco entrar en discusiones generacionales, ni mucho menos establecer que alguna sea mejor que la otra. Planteo estas diferencias para hacer notar la dificultad del comienzo de la vida adulta de esta generación en la que claro que quieres (y tienes forzosamente) que buscar recursos monetarios, pero también quieres salud mental, salud física y disfrutar de tus seres queridos.
¿Qué pasa ahora que somos más conscientes pero que el sistema no parece seguirnos el paso?
¿Debo resignarme y continuar con las ideas de las generaciones anteriores?
Cuando cada una de ellas fue revolucionaria a su manera dejando un futuro mejor para mi en los ámbitos por los que ellos lucharon. Resignarnos sería ser una generación sin cambio, una generación de revolución tecnológica sin nada más que ofrecer.
Se esta cosechando algo más grande, la resignación no es opción.
Resignación

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