Gabino I

Monumento azul atardecer.
Hogar de historias que deben ser recordadas.

El primer capítulo de muchos que se basarán en nuestra primera casa.
En las historias que se esconden detrás de los muros y que no pueden permanecer ocultas.

02/08/2023

Miro a través de la ventana renovada del quinto piso de un edificio de unidad habitacional. Recuerdo las noches en las que esa ventana con luces de aviones y del centro de la ciudad me inspiraban a dormir un poco mas tarde para terminar los cálculos de algún avión ficticio que quería volar. Es una mañana despejada, el cielo es azul celeste, los arboles verdes brillante y pocos autos circulan por la avenida frente a mi ventana. Desvisto mi cama, limpio los muebles y estornudo de vez en cuando. Hace seis meses que no estaba en esta habitación, regresar es comodidad y despedida.
Me siento fuerte, mi temporada universitaria se ve reducida a 7 cajas pesadas que tendré que bajar una a una por las escaleras hasta el auto que me conducirá a Gabino. Empiezo con la primera, pido el uber, bajo la segunda, la tercera; el auto llega y aún no estoy lista. El conductor espera pacientemente mientras bajo el resto de mis cosas, por fin llevo la ultima caja a la cajuela del auto que se ha convertido en una capsula del tiempo. Subo de nuevo al pequeño departamento de tres habitaciones para despedirme de las plantas, regarlas por última vez y despedirme del sofá que me abrazó cuando cumplí mi sueño.
Al llegar a la esquina de Gabino hay menos luz, pero el azul de la fachada que ilumina la calle y el sauce llorón que se mueve con el viento emocionan.
La noche llega, empiezo a dormir sin haber desempacado completamente. Mientras duermo me cuesta reconocer el lugar donde estoy ¿Duermo en casa de mis padres?, ¿En el hostel?, ¿En la habitación del quinto piso?. Abro los ojos, el pequeño espacio y los muebles me recuerdan donde estoy. Fue el ruido de Gabino el que me despertó, frente a mi ventana la calle es estrecha y con poco tránsito pero mucho eco.

Los siguientes días son solitarios, el silencioso edificio me hace pensar que soy la única viviendo allí. Continúo desempacando, escuchando canciones que me recuerden el motivo de la mudanza y que todo es real. Mientras desempaco pienso en tu bienvenida, debo alegrarte, sorprenderte y tranquilizarte todo al mismo tiempo. Pinto algunas cosas, aprendo palabras en otro idioma y cocina española en un par de días.

04/08/2023

Me levanto de la cama y pongo el plan en marcha, preparo los platillos que he estado estudiando en un canal de YouTube estos últimos días. Después de algunas horas camino al mercado a comprar velas, rosas y vino mexicano. Regreso flotando sobre Gabino con las manos llenas de flores y emanando olor a campo mientras imagino tu sonrisa al verte de nuevo.
Reproduzco las últimas pistas del soundtrack esperanzador para dejar todo listo. La siguiente mirada que se posará sobre nuestro departamento será la tuya por primer vez; ensayo la mirada, cierro la puerta y me voy al aeropuerto. Te sigo durante todo el camino por Flightradar24 para evitar que llegues antes que yo.
En la última estación del metro encuentro a Itzel que parecía incómoda subiendo su maleta de 24Kg por las escaleras, la ayudo y charlamos en nuestro camino a la terminal uno. Tomamos confianza en unos minutos, compartimos motivaciones e historias. Mis labios se estiran, las mejillas enrojecen y mis ojos humedecen pensado en ti y en las magnificas personas que existen en el mundo.
Itzel se marcha a tomar su vuelo, yo espero en la puerta E3 por ti.
La entrega de equipaje se retrasa, me impaciento, juego con mis manos un rato, veo a muchas parejas y familias a mi alrededor reunirse. El ambiente no podría ser mas alentador.
Tras las puertas de cristal con acabado blanquecino veo tu figura, reconozco tu ropa y tu cabello. Respiro profundo arrugando tu cartel de bienvenida entre las manos, me percató y trato de quitar las arrugas. Mi mirada vuelve en tu dirección, pero ya no estás; vuelvo a encontrarte, vienes hacia mi, mi nariz pica y mi boca esta entumecida. Corro hacia ti antes de que puedas darte cuenta donde estas.
Mi mente queda en blanco al sentir tus labios, estamos juntos de nuevo y es extraordinario. Me alejo de ti para que respires, caminamos hacia la salida y pedimos un taxi. Viajamos a casa, miras por la ventana durante casi todo el viaje y yo pienso en lo que debo hacer después para seguir el plan que he desarrollado.
Llegamos a casa, pareces feliz, también te gusta el árbol frente a la fachada.
Caliento la comida, sirvo vino; la sorpresa te gustó y yo no podría estar más feliz.

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